
Desde Colonia, con un invernal cielo plomizo y unas calles rebosantes de vida, os deseo queridos amigos, unos días llenos de paz, júbilo e ilusiones; de deliciosos banquetes, de espumosos brindis y de encuentros inolvidables; días de promesas y planes, de buenas nuevas y de alegrías.
Y entre tanto festejo y celebración portaos bien, que ya sabéis que los Reyes Magos todo lo ven y a los niños malos les traen carbón.
Abrazos.