Y de la noche a la mañana me vi expatriada en El Cairo, viviendo entre pirámides, gatos resabiados y turbantes blancos...

jueves, 18 de diciembre de 2008

Mi vida a través de las ventanas


Las ventanas siempre han sido importantes en mi vida de expatriada. El recuerdo de aquellos paisajes que me ofrecieron y que me acompañaron tanto tiempo, me arraigaron a todos los lugares que habité.

Todas las casas en las que viví tuvieron grandes ventanales. Recuerdo, desde el antiguo salón, los días de lluvia, nieve y frío en Alemania. La transformación de los árboles, la caída de las hojas y las crujientes alfombras amarillas, naranjas y marrones que lo cubrían todo, la helada y la esperanza de la floración. Recuerdo cada invierno y la llegada de los primeros copos de nieve y las ventiscas que me sacaban de casa entusiasmada, algo heredé de mi padre, que sentía fascinación por el mal tiempo. Gorbea, mi pastora vasca, corría por el monte como si tuviera que vigilar aquellos parajes. Retozaba y escarbaba hundida hasta la cabeza en aquella espuma helada. Llegábamos a casa patinando, no podía tenerse en pie. Enormes bolas de hielo se le formaban en las patas y liberarla de aquello era una pesadilla.

Años más tarde, las ventanas me mostraron palmeras y buganvilias, jazmines y aves del paraíso; limoneros, mangos e incluso café que yo misma planté. Días eternos de sol y tardes de rayos, truenos y lluvias torrenciales que corrían desenfrenadas calle abajo. Recuerdo el Popocatepetl, esperándome cada día, casi podía tocarlo con mi mano, siempre humeante, unas veces nevado y otras pelado, como si la temperatura interior no dejara crecer nada en la superficie. Y aquellas explosiones, recuerdo la puerta de casa retumbando como si un ejército desbocado quisiera entrar en mi cocina.

Y ahora, veo el Nilo. Lo veo por todas las ventanas, cuando leo, escribo o duermo. De día y de noche, iluminado por los altos edificios de su ribera. De día atravesado por barquitos de pescadores, barcazas de transporte, algún esquiador acuático y unas cuantas piragüistas de pelo cubierto. De noche, la cara más kitsch. Las barquitas de colorines, vestiditas de feria y las luces de neón que iluminan los sueños.

Y mañana, desde otros ventanales, veré de nuevo los días de nieve y frío y en un suspiro, disfrutaré de las verdes montañas y de los cielos grises del primer lugar que habité.

17 comentarios:

Rigo dijo...

Que interesante post! Debe ser muy interesante vivir en lugares tan diferentes! No es difícil? Por aquello de las amistades, las raíces, cosas de esas?
Saludos!

Tareixa dijo...

Que afortunados tus ojos por haber visto y seguir viendo paisajes tan espectaculares.
Volver a ver el Nilo desde la ventana de casa es la ilusión de mi vida; tal vez algún día.. Cuando nos jubilemos, dice mi marido, contemplaremos a diario el Nilo desde las ventanas de una pequeña casita en cualquier pequeña ciudad de Egipto. ¡InshAlah!

Petrusdom dijo...

El paisaje que habitamos siempre se queda un poco de nuestra mirada, por eso en los recuerdos recuperamos aquella mirada perdida.

Que pases felices fiestas, con nieve y calor.

Saludos cordiales.

JAVIER dijo...

Creo que a la mayoria de expatriados nos sucede aquello de relacionar cada momento de nuestra vida con el ventanal, la mampara o aquella ventana simple del hogar que nos cobija -Tambien puede que solo sea que ambos nos parecemos- por que en cada recuerdo triste o alegre me veo parado detras de aquel vidrio sonhando, sonriendo o lagrimeando. De ninho y adolecente siempre observando el mar, las islas, la luna; en Japon el paisaje diario de un hermoso vinhero.

Saludos desde Japon.

El Santy dijo...

Fantástico comentario, y mejor todavía la experiencia de tener en el recuerdo de la pupila esos paisajes tan dispares y hermosos

josé javier dijo...

Cada uno de los paisajes que has visto desde tu ventana seguro que han dejado un intenso recuerdo en tu alma, afortunada mujer, que has podido tener tantas ventanas.
Pero, fíjate, que deseas que la última sea la de tu tierra.
Ojalá así sea y tu regreso sea cierto.
Un abrazo de alguien que sólo ha tenido un paisaje al otro lado de su ventana, el de su amada ciudad. J.J.

Alfredo dijo...

Ay Celia, afortunada Ud. mi señora. El haber podido ver, vivir y sentir climas, costumbres, gente y ciudades tan diferentes, es toda una fortuna que muchos habitantes de nuestra tierra, nunca verán. Mi abuelo vivió ochenta y seis años de vida de los cuales, ni uno solo vivió fuera del pueblo. ¡Se imagina! Yo he tenido la dicha de ver muchos lugares diferentes pero nunca una ventana para disfrutarlos. A mi me llaman mucho la atención las puertas. Creo que siempre sucede que se abren o no se abren y metafóricamente significan mucho para mi. No importa como sea esa puerta.
Saludos desde un paralizado Seattle. Ha nevado y no se puede conducir en una ciudad con topografía como la de Guanajuato. Con sube y bajas por todos lados.

Anónimo dijo...

Bueno Celia como siempre genial!!, me imagino que vuelves a casa por Navidades por tú ultimo comentario, asi que solo desearte que disfrutes durante tu estancia de esa ventana pero que vuelvas al Cairo, me gustaria poder coincidir contigo, asi que ya sabes seguiremos en contacto.
Besitos y se muy feliz...

Rachel dijo...

Has visto y vivido tantas cosas que me das un poco de envidia sana.Todo lo que tus retinas han visto son cosas que hacen que la vida merezca la pena, pero siempre hay que encontrar el camino de regreso, por sí un día nos fatigamos mucho de naufragar por estos mundos.
Un Beso muy grande y feliz navidad para tí y los tuyos.
Un Beso!

Marcoiris dijo...

Hola!
pues mira, mi ventana ahora da vistas a un lago lleno de aves preciosas y tortugas cada día. Y curiosamente en septiembre hice una entrada parecida. Me encantan las ventanas y mirar a traves de ellas!
http://marcoirisinthesky.blogspot.com/2008/09/recuerdo-de-mis-ventanas.html
Gracias por el recuerdo de tus ventanas!
Un abrazo!

Noemí Pastor dijo...

Yo también soy muy ventanera. Besos.

C.Ruiz dijo...

Queridos amigos,
os he leído estos días desde la fría Colonia. Son días de mucho trajín, así que me perdonaréis que haga una pequeña pausa vacacional. Seguiré por aquí, eso seguro, pero a un ritmo más pausado.

Os mando un abrazo a todos!!

JAVIER dijo...

Mi visita obedece esta vez al deseo de desearte una FELIZ NAVIDAD!!! y envirte un afectuoso abrazo amical.

Saludos desde Japon.

Jelens dijo...

Interesante las vistas que te ofrencen esos grandes ventanales desde los cuales te instalas para poder admirar esos grandiosos paisajes.
Espero que las vistas que ahora contemples (a parte de la pantalla del ordenador) sean todas esplendorosas.
Un saludo viajera incansable.
Felices Fiestas!

josé javier dijo...

Que el Espíritu de la Navidad te acompañe en estos días a tí y a los tuyos.
Un abrazo. J.J.

C.Ruiz dijo...

Queridos todos,
yo también os deseo Feliz Navidad y espero seguir acompañándoos el próximo año.
Besos!

Teresa Soria dijo...

Celia, Feliz Navidad y mis mejores deseos para el Nuevo Año 2009. Que te lo pases de miedo.
Un abrazo,