Y de la noche a la mañana me vi expatriada en El Cairo, viviendo entre pirámides, gatos resabiados y turbantes blancos...

domingo, 18 de enero de 2009

El Cairo. Cuando todos los gatos son pardos

Volver a la rutina de El Cairo es reconfortante. Salir a la calle después de una larga ausencia y hacer cualquier recado, se convierte en todo un acontecimiento. La gente descubre que has regresado y los saludos cordiales y las amplias sonrisas se reparten por doquier. Los policías, amodorrados en sus pequeñas garitas de madera, los bauabs y los empleados de los comercios, se alegran sinceramente de tu vuelta y te saludan desde lejos con grandes aspavientos. Es como regresar a los tiempos en que el barrio era un importante núcleo social donde todos se conocían y todo se sabía.

Así que este recibimiento me animó a dar una vuelta por la isla, aprovechando que la oscuridad iba cubriendo de encanto el paisaje.

El Cairo de noche siempre me ha despertado fascinación. Parece como si en esas horas, en las que todos los gatos son pardos, se produjera su mutación. Pasear entre sus calles y contemplar los maravillosos palacios de la antigua burguesía egipcia, que amparados en la oscuridad de la noche, esconden la decadencia que a veces les rodea, te ofrece una perspectiva diferente de la ciudad, donde lo intrascendente se pierde entre sombras y lo oculto se revela.

Podría parecer que son momentos de calma, de retiro, de serenidad, pero en esta ciudad nada es como parece. El cairota vive en las calles, en cada esquina, en cada portal y siempre le verás sentado en las aceras, charlando animadamente con sus vecinos, compartiendo té, shisha y en ocasiones jugando una partida de backgammon. El ambiente es de algarabía, regocijo y risas, ideal para noctámbulos.

Y cuando todo el mundo me pregunta, si estos paseos nocturnos no son muy peligrosos, tengo que recurrir a las estadísticas para explicar que en este país, el índice de criminalidad es menor al 5%, valor que se encuentra muy por debajo del de países europeos que consideramos muy seguros, entre ellos el nuestro.

Moraleja: "Probablemente no te asaltarán en El Cairo, deja de preocuparte y disfruta."

8 comentarios:

JAVIER dijo...

Pues, amiga tal como nos relatas tu regreso, ciertamente es como volver al barrio. En cada linea recordaba cuando la universidad nos daba vacaciones por Navidad y Anho Nuevo, y volvia a la ciudad que me vio crecer, en la que desperte a la adolecencia, y en cada esquina, en cada calle paralela a la mia siempre habia amigos o senhores que saludar con cierta euforia, o simplemente sonreias emocionado por volver a ver tantos paisajes en los que podia descubrir un recuerdo.
Un abrazo.

Saludos desde Japon.

Nativi dijo...

Siempre se me hacen cortos tus relatos. Es un privilegio asomarme al Cairo a traves ellos.
Esta ciudad me causó una impreión contradictoria.Una gran urbe pero de ambiente y costumbres rurales,debe ser por esto que aunque núnca me gustaron las grandes ciudades allí me encontré cómoda.
Es cierto que la noche borra el paso del tiempo. Yo tuve la sensación que defines cuando descubrí Granada de noche. Me senti transportada a la época del califato.De veras que fue mágico.
Un abrazo

Petrusdom dijo...

La inseguridad en esos países es otro de los "miedos" prefabricados que nos ofrecen los medios.

Un abrazo

Anónimo dijo...

Cuanta razón tienes Celia, si hay algo que me gusta a mi....y la gente que conozco alli lo sabe es precisamente eso, pasear por la noche, si durante el dia es bonito creo que por la noche El Cairo tiene algo especial.
Besitos y sigue contandonos cositas.

Noemí Pastor dijo...

Un dato muy interesante el de la criminalidad. Estamos llenos de prejuicios.

C.Ruiz dijo...

Nativi, la has definido muy bien, una gran urbe con costumbres rurales, que es precisamente lo que le da calidez.

Petrus y Noemí, estoy de acuerdo,tenemos un montón de información errónea sobre el mundo árabe y los medios son en parte culpables porque pasan mucho tiempo fabricando enemigos, no sé al servicio de quién.

Amparo, ya te queda poco, eh???
Un abrazo para todos

Anónimo dijo...

celia,
muy bonita sensación la que relatas a tu vuelta a El Cairo. Me ha hecho gracia la fase final. seguramente no sabes (o si?) la polemica suscitada en europa sobre la existencia de Dios. En Londres hay algunos autobuses que circulan con la frase "probablemente Dios no existe. relájate y disfruta". dime que es casualidad, aunque sea mentira. me encanta la coincidencia.
besos fuertes.

Marcoiris dijo...

Pues bienvenida a tu casa. Porque esa es tu casa ahora y es bonito que tenga ese ambiente familiar. Desde luego tenemos mucho que aprender de oriente y esa familiaridad, ese saludo desconocido, esa sonrisa a cualqier hora... es algo que en occidente esta perdido.
Y estoy de acuerdo; he paseado en paises orientales sintiendome totalmente seguro y a veces, aqui, en el supuestamente mas desarrollado y seguro, te puedes llegar a sentir inseguro. Besines!