Y de la noche a la mañana me vi expatriada en El Cairo, viviendo entre pirámides, gatos resabiados y turbantes blancos...

sábado, 4 de octubre de 2008

Viejos amigos de El Cairo.


Estamos en el periodo festivo que sucede al Ramadán, unos pocos días en los que todos, hasta los gatos, paran su actividad, los que pueden salen de viaje y los que no, se tiran a las calles a festejar.

El primer día y desde tempranas horas, me encontré las calles copadas de gente, pero sobre todo de pandillas de niños y adolescentes desfogándose tras el largo y duro periodo de ayuno. Chiquillos que no se qué combustible tendrán en las venas pero que ya han aprendido, antes de que les salgan los dientes, a guiñar el ojo con picardía y a susurrar propuestas de matrimonio.

Algo muy festivo había en el ambiente. La mayoría iban vestidos para la ocasión, sobre todo las mujeres que andaban arrastrando por polvorientos callejones sus mejores galas. Aquello era un festival de prendas superpuestas, encajes y combinaciones imposibles de colores ácidos. Cientos de chicas combinaban los mismos colores, amarillo encendido con verde rabioso o con morado eléctrico. Busqué y rebusqué el significado de aquella vestimenta, y sospeché un lenguaje de colores secreto ajeno a los ojos foráneos.

Y en este día tan especial me tocó visitar de nuevo las pirámides. Mamdouh, que se las sabe todas, me aseguró que estaría bastante tranquilo porque en días festivos, los egipcios tienen prohibida la entrada a Giza. Sí, habéis oído bien, prohibida, vedada.

Ante mi estupor me cuenta que otros años llegaban a miles, a millones exageró. Hacían pic-nic y campaban a sus anchas por todo el recinto. Una vez satisfecho el estómago, los niños atosigaban sin malicia a los turistas e intentaban escalar las pirámides, con tan mala pata que un año murieron 4 en el intento y papá presidente dijo, todos castigados!. Amén.

Y andaba yo enredada con semejante historia, cuando tuve la suerte de reencontrarme con mi camello favorito, Lufthansa, que por supuesto no me reconoció e intentó, de la misma, darme un bocado. Vi a S. subirse al bicho con cara de circunstancias y sacudirse de encima al camellero "tocón" que pretendía hacer una valoración de sus carnes. Me reí con ganas, desde la seguridad que me ofrecía la tierra firme e hice caso omiso de sus llamadas de auxilio sabiéndola en manos astutas, pero totalmente inofensivas.

Después del paseo me animé a entrar en una de las tumbas. El guardián del recinto era un "descarao" y me pasó por la nariz los dedos frotándolos en señal de money, money. Comencé a bajar los escalones y el ambiente me pareció sofocante. El olor a humedad y el aire viciado dificultaban la respiración y el calor, además, era muy intenso. Había otros muchos como yo y sólo esperé que a ninguno de ellos le diera un perrenque e intentara salir del lugar a contracorriente. No ocurrió, pero teníais que haber visto la velocidad con que yo misma subí la rampa escapando de aquel lugar funerario.

Respiré profundo y me alegré de que el cielo azul siguiera allí. A pocos metros estaba Keops, formidable y solemne. Me acerqué buscando su sombra y allí, apoyada, acaricié sus faldas y sentí su arena. Al contrario que Lufthansa, él sí me reconoció. Lo se, porque me guiñó el ojo.

9 comentarios:

Rachel dijo...

Me gusta mucho como escribes y es un placer leer tus aventuras, sobre todo de Egipto porque a mí me fascinó. Tengo mucha enviadia sana....jeje Si que es curioso que tengan prohibido entrar a los egipcios en el recinto en estos días pero bueno, ¿ un contraste más del propio egipto no? Sigue disfrutando de ese país tan maravilloso y, sobre todo, sigue contándonoslo porque la verdad es que es una maravilla leerte.
Un beso desde Bilbao,
Rachel

Tareixa dijo...

Sigue disfrutando del lugar, por los que suspiramos a diario por poder estar ahí..Y no dejes de contarnos tus vivencias, de ellas nos alimentamos mientras esperamos el regreso a la Tierra de los Dioses.

Tareixa dijo...

Una cosita que me olvidé preguntarte si no es mucha molestia. ¿Funcionan ya los controles de entrada en Giza, las cámaras y el muro que estaban instalando cuando anduve por ahí?

Jean Bedel dijo...

Para un profano total como yo del mundo donde tu te mueves, estos posts que escribes son muy interesantes e ilustrativos, más que nada porque en "nuestro mundo" vamos en un metro atestado a la oficina y tenemos una vida convencional de currito occidental y tú en las pirámides y viviendo una cultura diametralmente opuesta a la de aquí. El contraste me llama mucho la atención.

C.Ruiz dijo...

Tareixa, no se muy bien a qué te refieres pero me parece que no, porque yo entré por el control normal, el que siempre ha estado allí...

Jean,
yo también veo todo esto con los ojos muy abiertos y sí, pienso que es una suerte poder tener una experiencia así, pero ya ves que no me pierdo tus posts precisamente porque me mantienen anclada a la normalidad que a veces extraño.

Rachel, sí, esos son los contrastes del país que tanto nos sorprenden...

Un abrazo a todos

Anónimo dijo...

tareixa, tienes razón, el control que hay ahora ya es el nuevo, sino me equivoco lo estrenaron en julio, en abril yo aun pase por el viejo y ahora en julio ya habia cambiado,pero vamos que más o menos es igual, unicamente que todas las entradas las tienes que cojer bajo, incluida la entrada a la piramide.
besitos.

Jelens dijo...

Bueno, por lo que veo se puede aprovechar y visitar esa bonita zona sin mucho tumulto. Una buena opción!
Seguro que tuvo que ser muy sofocante entrar en ese lugar tan viciado y encima húmedo ¡buf! ni me lo puedo imaginar.
Ten cuidado con tus andanzas y diviértete tanto como puedas.

PD: El servidor donde tengo alojado el blog se ha caido. Lo estan intentando arreglar dos días... :(

Tareixa dijo...

Gracias por la información. Había oído que iban a poner taquillas de control, cámaras, que iban a sacar a los camelleros por eso de los excrementos de los bichos, y a los vendedores del recinto; pero conociendo un poco a los Egipcios imaginé los cambios para dentro de un par de milenios, je, je.

anabel dijo...

Celia..Hoy he descubierto tu blog y me tiene frente al ordenador todo el día..Tus historias son fantasticas y leyendote estoy rememorando los días que pasé en Egipto hace apenas dos meses..Casualmente el 1 de octubre yo estaba paseando por las Piramides, dejandome llevar y empapandome de todo la historia de estas maravillas asi q leyendote me he vuelto a transportar a aquel maravilloso momento..Egipto me ha dejado fascinada pero siento envidia sana pq tú lo está viviendo desde dentro y no con los ojos de turista "estresada" con los q fui yo.. Seguiremos en contacto. Ya tienes una nueva lectora "enganchada" a tu blog!! Besos desde el Botxo!