Y de la noche a la mañana me vi expatriada en El Cairo, viviendo entre pirámides, gatos resabiados y turbantes blancos...

miércoles, 10 de junio de 2009

El bueno de Farris y el castigo divino.

Aunque el coche apareció al día siguiente y el problema dejó de ser tal, esta curiosa historia sigue provocándome una cierta inquietud, ligada no al hecho de que me retuvieran el coche, sino a la sospecha de que aquí, determinadas leyes no existen o no te amparan.

Farris, refugiado sudanés, se llevó un disgusto de miedo. Jamás hubiera pensado que nuestra licencia, que autoriza a cualquier chófer a conducir el automóvil, no fuera suficiente para él. Nadie nos lo esperábamos, ni los más curtidos en asuntos burocráticos.

Al día siguiente, apareció desolado y le dijo a P., cabizbajo, que este suceso tenía que ver sin duda con él, seguramente se había portado mal con Dios.

"Cuando trabajaba en Ucrania, le contó, no me sentía muy bien, parecía que la gente no había visto nunca a un "negro", se pensaban que éramos como monos, incluso algunos me lo llamaban. Y ahora, para una vez que he tenido suerte en la vida, que encontré un hombre bueno para el que trabajar, me pasa esto... Llevo años conduciendo en El Cairo y jamás me había parado la policía...seguramente he hecho algo contra Dios y este es su castigo, perderé mi trabajo".

Como veis, la historia dio para mucho. A mí me causó una extraña y liberadora sensación de desapego a las cosas materiales. A Farris le supuso, además de un disgusto, una revisión de su relación con Dios y con los hombres y a P. le sacó su parte más solidaria y a pesar de que al bueno de Farris le habían quitado el coche más fácilmente que a un niño un caramelo, decidió seguir trabajando con él.

El Cairo da para mucho, bueno y malo, pero nunca te decepciona.

11 comentarios:

Dayana dijo...

Pobre hombre, me parte el corazón. Sin lugar a dudas en impresionante leer que a pesar de ser alguien tan golpeado por la vida siga siendo fiel a su dios y creyendo que él ha sido un mal hombre en su paso por el mundo.

Para muchas personas carentes de fe supongo que su posición puede sonar a la de un ignorante o de un totnto que cree en estupideces. Sin embargo a mi las personas de fe tan profunda, sea cual fuere su credo, me causan una impresión de hondo respeto.

Como vos lo dijiste, son estas gentes las que nos enseñan (o nos recuerdan) que lo material va y vuelve si Dios lo quiere, como te dijo tu bauab. Pero los afectos y los dolores son los que viajan con nosotros todo el tiempo.

En otro orden de cosas, quiero decirte que te leo siempre desde mi feed (aunque comente ocasionalmente) y este es, de hecho, uno de mis blogs favoritos y mi pasaje gratuito a ese mundo árabe que tanto ansío conocer alguna vez.

Un gran cariño desde Argentina.

Rachel dijo...

Lo que no pase en el Cairo no pasa en ningún sitio, eso está claro. De todas maneras nuestra mente occidental no está para nada entrenada para los "misterios" que guardan las gentes espirituales.
De todas maneras, me alegra que haya aparecido el coche.;)
Besos!!!

Anónimo dijo...

Buen final!!....me alegro, besitos.

Ahmed dijo...

Que bien que la persona siempre vigila su actitud con Allah y con la gente. Y que bien que siempre pide perdón de Allah por su pecados y faltas Y le ruega su clemencia y su misericordia. Desea su satisfacción y tiene miedo de su castigo, y con estos dos factores sigue en la vida con la ayuda de Creador.
Tengo el honor al pertenecer al Islam cual tiene balanza entre lo material y lo espiritual. También, mis saludos a Fares por su bondad, como todos los sudaneses quienes no tienen astucia ni saben cómo es.Y me alegro por el coche!

Lupis dijo...

Final feliz para todos! Yupi!

Alfredo dijo...

Celia:

¡En Ucrania piensan monos blancos que los negros son monos! Ja, son iguales. En fin, estupénda historia con final felíz y Farris conservando su fe y su empleo. Bueno que el coche a sido recuperado.

Saludos cordiales,

Alfredo.

Diana dijo...

Hola Celia!

Lo que me conmueve tremendamente, es la absoluta conviccion de Farris, de que Dios/Ala esta enfadado con el.

Me conmueve por el hecho de que, no culpa a la mala fe de ciertas personas, sino a sus posibles faltas. Es algo que me deja sin aliento.

Una gran historia, como siempre.
Me ha enternecido Farris.
Un abrazo

Ángeles dijo...

Hola Celia, hacía mucho que no me pasaba por tu blog y cada vez que lo hago me sorprendo más y más. En verdad que tienes que crearte una filosofía Zen para seguir subsistiendo, empezare a escribir sobre eso en mi blog para poder ayudarnos a todos a convivir con este mundo atipico en el que vivimos.Besos españoles.

C.Ruiz dijo...

Dayana,
qué bueno verte de nuevo por aquí!
En relación a Farris, a mí también me conmovió su razonamiento y me sorprendió lo aferrado que está a la idea de Dios a pesar de la difícil vida que ha tenido.

Rachel,
tú lo has dicho, tanto misterio hay en esta ciudad, que se nos escapa.

Amparo,
me envías un mensajes para que nos tomemos el té.

Ahmed,
estoy contigo, en general, los refugiados africanos traen una gran inocencia en sí, a pesar de haber sufrido las más espantosas guerras...

Lupis!
síiiiii yupiiiiiii!

Alfredo,
me encanta lo de "monos blancos piensan que los negros son monos"...me parece acertadísimo tu comentario.

Diana,
a mí se me hubiera ocurrido culpar a cualquiera, hasta a mí misma...por eso me sorprende el convencimiento de la relación divina premio-castigo.

Angeles,
aquí hay que buscarse técnicas para sobrevivir porque ya bastante neuróticos estamos y nos pone el ambiente...pero ahí vamos...

Un abrazo a todos!!!!

antonio+alfonso dijo...

Vaya susto Celia y nuestra solidaridad con P. y contigo, desde Puebla! Un beso y siguenos deleitando con tus historias de las Mil y una Noches!
A+A

C.Ruiz dijo...

Queridos A+A,
lo que no nos pasó con la poli en México, nos pasa aquí, no?????
besotes!!!